Veus: Los flautistas de los “Hamelines”

Pobres contra pobres, como de costumbre: la pobreza es una manta demasiado corta, y cada cual tira para su lado.
(Eduardo Galeano)
.
Un fantasma recorre Europa …y reaparece con fuerza la sombra del ultranacionalismo que en el siglo XX abocó al viejo continente a dos guerras mundiales. El lugar que en el pasado ocuparon judíos y comunistas es ocupado hoy por emigrantes pobres llegados a Europa huyendo de guerras y la miseria que asola a sus países, o por la diferencia de riqueza interna entre países que integran la Unión Europea. Una vez más el odio, el prójimo señalado como culpable, especialmente si es pobre de todos los males presentes o futuros.
Así, los portaestandartes de la xenofobia y el odio utilizan la retórica antieuropea para renacionalizar la política y romper lo que, en mi opinión, es el mayor proyecto de paz y cooperación entre naciones del mundo la Unión Europea mostrándola en blanco y negro resumida en frases como “Roma ladrona” “Bruselas nos roba”, “Madrid nos roba”, “primero los de casa” (¿les suena?)…y otras banalidadess que han conseguido, conducir a UK hacia el Brexit o elevar al poder a personajes como Matteo Salvini, hoy en el gobierno de Italia y líder de la Liga Norte, tristemente de actualidad por lanzar frases ofensivas contra los italianos del Sur o proponer un registro específico de las personas de etnia gitana, aplaudido por toda la extrema derecha xenófoba i nacionalista europea francesa, flamenca, polaca, húngara… Los huevos de la serpiente del odio y la segregación se van depositando por la vieja Europa. Este ataque por parte de la extrema-derecha nacionalista europea, es para volver a los estados tribales que tanto daño han ocasionado en el pasado, y a los que estos flautistas de los diferentes “Hamelines” pretenden devolvernos.
A todo este coro de flautistas ultrapatriotas al son de “ primero lo mio”, que dividen el mundo y la sociedad en los nuestros y los otros, se le une una izquierda frustrada, la situada a la izquierda de los partidos socialdemócratas, que acompañan esta banalidad que usa el ultranacionalismo como arma. ¿Cómo personas u organizaciones que se dicen de izquierdas como, Melenchón en Francia, sectores de IU en España o la CUP en Catalunya pueden desear la desaparición de la Unión Europea? ¿Es la incapacidad para tener una mayoría en el parlamento de Bruselas? Si en el conjunto del Parlamento europeo la mayoría la obtienen partidos de derecha o liberales será porque el proyecto de la izquierda no merece la confianza de los votantes, entonces no debería ser un buen motivo para reflexionar sobre qué están haciendo mal  más que querer irse y romper la UE.
El pasado 17 de abril, en una concentración de su partido, Matteo Salvini, expresaba: “Pienso en una Liga de Ligas en Europa que incluya a todos los movimientos libres y soberanos que quieran defender sus propias fronteras y el bienestar de sus hijos”. Mientras profería estas palabras saludaba a las banderas que tenia enfrente. Uno de los bandereros, Luca Bresciano, con la bandera independentista catalana dijo “queremos la libertad de nuestros hermanos catalanes” mientras su partido, entre otras lindezas, aboga por retirar las subvenciones a las asociaciones LGTBI y profiere pestes contra las ONG. Invitados por los independentistas –Som Catalans- la Liga de Salvini participará en una de las ofrendas florales de la Diada 2018 (El Periódico 7/09/18).En este escenario sólo son viables dos opciones: Europa sin fronteras o fronteras sin Europa.
Todos los que apuestan por este proyecto colectivo de la Unión Europea tienen la responsabilidad de ofrecer alternativas a estos ataques que buscan la desintegración. Es lo que Martin Schulz (socialdemócrata alemán) llama la revolución de la decencia. El telón de fondo justificativo del ultranacionalismo, para crear enemigos, es contra la emigración o las regiones menos ricas, para desviar la opinión pública lejos de lo que realmente importa  que a día de hoy existen en el mundo 85 personas que acumulan tantos recursos económicos como la mitad de los habitantes del planeta. Este es el verdadero problema.
La humanidad merece algo mejor que ponernos a pelear por pedacitos del planeta Tierra mientras sus recursos son acaparados por unos pocos. Somos la especie humana, vivamos donde vivamos y vengamos de donde vengamos. No se puede alcanzar un mundo perfecto pero si uno más humano y fraterno. En mi opinión, hoy el actual marco de la Unión Europea es nuestra Icaria, la que entre todos tenemos que mejorar para hacer una Europa social, como mejor manera de responder a esta cohorte de flautistas de los múltiples “Hamelines”. El proyecto de Unión Europea es hoy lo importante, el resto es secundario.
.
Ramon Martos – Historiador
Article d’opinió. La REVISTA DE RIPOLLET no es solidaritza necessàriament ni es fa responsable de l’opinió dels col·laboradors
.

Leave a comment

Your email address will not be published.

*



Aquesta pàgina utilitza galetes ('cookies'). Si continua navegant dóna el seu consentiment i accepta la nostra política de galetes, clica aquí per a més informació.plugin cookies

ACCEPTAR
Aviso de cookies